Nutria europea junto al río Manzanares con vegetación de ribera y Madrid al fondo

Madrid al día · Comunidad y sociedad · 8 de agosto de 2026

Las nutrias vuelven al Manzanares medio siglo después: la historia de un río que Madrid volvió a dejar correr

Una cámara ha confirmado lo que varias huellas llevaban semanas insinuando: la nutria vuelve a utilizar el tramo urbano del Manzanares. Para entender por qué importa hay que retroceder mucho más que unos meses.

Manzanares Medio siglo Renaturalización Fauna urbana

A la 1:47 de la madrugada del pasado 19 de abril una cámara instalada junto al Manzanares grabó algo poco habitual para un río que atraviesa una ciudad de más de tres millones de habitantes: una nutria europea.

El ejemplar apareció en las inmediaciones de la presa número 6, entre el Puente Oblicuo y la pasarela de Andorra, en el límite entre Arganzuela y Latina. No llegó exactamente por sorpresa. Durante las semanas anteriores ya se habían localizado huellas y excrementos utilizados por estos animales para marcar territorio.

La confirmación resulta especialmente llamativa porque hacía alrededor de medio siglo que no existía constancia estable de nutrias en el tramo urbano. Desde 2019 se habían producido algunos avisos puntuales, pero faltaba una prueba clara.

La noticia fácil termina aquí: una nutria ha vuelto a Madrid. La historia interesante empieza bastante antes.

Madrid pasó siglos riéndose del poco caudal del Manzanares. Después dedicó buena parte del siglo XX a impedirle comportarse como un río.

Antes del hormigón

El río del que Madrid siempre se burló

El Manzanares nunca fue el Sena, el Támesis ni el Danubio y, geográficamente, tampoco tenía ninguna obligación de serlo. Es un río mediterráneo, somero, de caudal irregular, con arenas, pequeñas islas y riberas que cambiaban según las lluvias y las estaciones.

A Madrid, sin embargo, aquello siempre le pareció material suficiente para la comedia.

«Arroyo, aprendiz de río»

Francisco de Quevedo

«Navegable a caballo»

Burla histórica atribuida al emperador Rodolfo II

Las bromas ocultaban algo bastante más interesante. Ese río aparentemente modesto formaba parte de la vida cotidiana de Madrid. En sus márgenes había baños, extracción de arena, huertas, lavaderos y zonas de recreo.

Durante siglos no fue el gran río monumental que algunas capitales podían exhibir en sus postales. Era algo bastante más útil: un río que la ciudad utilizaba.

Un río lleno de gente

Cuatro mil lavanderas y una ordenanza para que no gritaran

Desde que Madrid se convirtió en capital en el siglo XVI y hasta bien entrado el XX, las orillas del Manzanares estuvieron llenas de lavaderos. A finales del XIX llegaron a trabajar allí unas 4.000 lavanderas.

Era un trabajo duro, realizado durante horas junto al agua y fundamental para una ciudad que todavía no conocía la lavadora doméstica. En 1871 se creó incluso un asilo de las lavanderas, donde podían ser atendidas si enfermaban y dejar a sus hijos pequeños mientras trabajaban.

La convivencia no debía de ser siempre silenciosa. Un real decreto de 1790 llegó a prohibir a las lavanderas del Manzanares gritar, hacer determinados gestos a los transeúntes y formar corrillos. Madrid ya regulaba el comportamiento en el espacio público mucho antes de descubrir las terrazas.

Cuando Madrid se bañaba aquí

Antes de Madrid Río hubo una piscina dentro del propio Manzanares

Bañarse en el río fue una costumbre habitual hasta bien entrado el siglo XX. Y hubo un momento en que Madrid decidió tomarse aquella afición bastante en serio.

En 1931 abrió la llamada Piscina de la Isla, instalada literalmente en el cauce, aguas arriba del actual Puente del Rey. Su edificio tenía aspecto de barco varado en mitad del Manzanares.

Un año más tarde abrió la Playa de Madrid, junto al entorno del actual Hipódromo de la Zarzuela y considerada la primera playa artificial de España. Era una alternativa popular a la más exclusiva Piscina de la Isla.

1931

Piscina de la Isla

Una instalación de baño levantada en pleno cauce y diseñada como si fuera un barco varado.

1932

Playa de Madrid

Una playa artificial que acercó el ocio acuático a un público mucho más amplio.

Siglo XX

El día en que Madrid decidió domesticar su río

El crecimiento de Madrid cambió la relación con el Manzanares. En 1914 comenzaron las obras de canalización del tramo urbano con el objetivo, entre otras cuestiones, de mejorar las condiciones sanitarias de sus márgenes.

La primera fase quedó terminada en 1925. Las obras acabarían también con los tradicionales lavaderos pocos meses después.

Más adelante llegó una transformación todavía mayor. En torno a 1940 se construyeron nueve presas en el actual tramo de Madrid Río.

9 presas

El objetivo era mantener una sucesión de láminas de agua y proporcionar al Manzanares una apariencia más próxima a los grandes ríos europeos de aguas profundas.

Estéticamente podía parecer más caudaloso. Ecológicamente, el precio era considerable: el agua permanecía embalsada, disminuía su movimiento y desaparecían buena parte de las arenas, islas y riberas naturales.

Durante décadas el objetivo fue que pareciera un río más importante. El pequeño inconveniente es que, para conseguirlo, tuvo que funcionar bastante menos como un río.

Los años del automóvil

Después llegó una autopista a la orilla

En los años setenta la M-30 terminó de cambiar el paisaje. El río quedó encajado entre grandes infraestructuras de tráfico y buena parte de la ciudad dejó de relacionarse directamente con sus márgenes.

Entre 2003 y 2007 se soterró el arco oeste de la M-30 junto al Manzanares. La intervención liberó más de cien hectáreas en superficie y permitió la creación posterior del parque Madrid Río.

Madrid Río no fue todavía la renaturalización del río.

Recuperó las márgenes para peatones, zonas verdes y usos urbanos, pero el cauce seguía canalizado y dividido por sus presas. La recuperación ecológica del agua llegaría después.

Un siglo en pocos metros

La transformación del Manzanares

  1. 1914

    Comienza la canalización

    Madrid empieza a encauzar sistemáticamente el río urbano.

  2. 1940

    Nueve presas

    El cauce se transforma en una sucesión de láminas de agua embalsada.

  3. 1970s

    La M-30

    La gran vía de circunvalación ocupa las márgenes y separa todavía más la ciudad del río.

  4. 2003–07

    Soterramiento

    La desaparición del tráfico en superficie abre el camino al parque Madrid Río.

  5. 2016

    Las compuertas se abren

    Una propuesta de Ecologistas en Acción asumida por el Ayuntamiento inicia el cambio ecológico del cauce urbano.

  6. 2026

    Vuelve la nutria

    Medio siglo después, las cámaras confirman nuevamente su presencia en el tramo urbano.

Mayo de 2016

Dejar al río hacer de río

A comienzos de 2016, Ecologistas en Acción presentó una propuesta para recuperar la dinámica natural del tramo urbano. El plan planteaba limpieza del cauce, recuperación de orillas, vegetación autóctona y la conexión ecológica entre los espacios naturales situados al norte y al sur de Madrid.

El proyecto fue asumido por el Ayuntamiento y en mayo se tomó una decisión sorprendentemente sencilla: abrir las compuertas de las presas.

Los 7,5 kilómetros del tramo urbano dejaron de funcionar como una sucesión de estanques y el agua volvió a circular con mayor libertad.

La aparente paradoja

Parecía tener menos agua. Empezaba a tener más río.

Al abrir las compuertas bajó la profundidad visible del Manzanares. Para quien se había acostumbrado durante décadas a contemplar una gran lámina de agua, aquello podía parecer un retroceso.

Pero el caudal no había desaparecido. Lo que había cambiado era la forma de circular.

La corriente empezó a transportar y depositar sedimentos. Aparecieron bancos de arena y pequeñas islas. Sobre ellas surgieron espontáneamente gramíneas, malvas, jaramagos, amapolas, eneas y, más adelante, sauces y fresnos.

Lo que durante años había parecido un canal ordenado empezaba a recuperar esa incómoda costumbre de los ríos de no quedarse exactamente donde uno los dibuja.

La respuesta de la naturaleza

Primero volvieron las islas. Después llegó todo lo demás.

50+

especies de aves

Garzas, garcetas, gallinetas, chorlitejos, martines pescadores, lavanderas y distintas especies de gaviota utilizan actualmente el entorno del río.

Pequeños

mamíferos y reptiles

Erizos, topillos, ratones de campo, galápagos leprosos y culebras viperinas forman también parte del ecosistema urbano.

Peces

la despensa del río

Barbos, carpas y otras especies proporcionan alimento a un depredador especializado como la nutria.

Antes de la nutria

Primero hubo que recuperar su despensa

Que una nutria pueda utilizar un río no depende únicamente de que el agua tenga mejor aspecto. Necesita refugio, tranquilidad relativa y, sobre todo, comida.

Durante los últimos años se han desarrollado programas para recuperar peces que formaron parte históricamente del Manzanares. En mayo de 2026 se realizó una nueva reintroducción de colmilleja, cacho y bermejuela, especies que habían desaparecido del río a mediados del siglo XX por las transformaciones de su hábitat.

A ellas se suman poblaciones de barbos y carpas. Para una nutria, todo este debate sobre urbanismo, restauración fluvial y políticas ambientales puede resumirse de una manera bastante más sencilla: hay peces.

01:47 de la madrugada

Y entonces apareció ella

Las cámaras municipales captaron el ejemplar el 19 de abril junto a la presa número 6. Semanas antes habían aparecido huellas y excrementos en las riberas, señales típicas mediante las que las nutrias marcan territorio.

Eso resulta más interesante que un simple animal atravesando ocasionalmente el cauce: indica que, al menos durante ese periodo, estaba utilizando activamente el entorno.

La nota municipal ha llegado a bautizarla como «Chulita». De momento, la interesada no ha comunicado objeciones.

Más que una foto bonita

¿Qué significa que haya vuelto una nutria?

La nutria europea (Lutra lutra) es un mamífero estrechamente ligado a ecosistemas acuáticos. Necesita alimento, refugio y una cierta calidad ambiental, y su regresión histórica en Europa estuvo muy relacionada con la contaminación y la transformación física de los ríos.

Por eso su presencia suele utilizarse como una señal de que el sistema fluvial es capaz de mantener una cadena ecológica relativamente compleja.

Pero conviene no convertir una nutria en un certificado oficial de perfección ambiental. El Manzanares sigue siendo un río urbano profundamente transformado, sometido a infraestructuras hidráulicas, mantenimiento, contaminación, especies invasoras y los efectos normales de atravesar una gran ciudad.

Sin necesidad de exagerar

No, el Manzanares no se ha convertido en el Amazonas

Y tampoco lo necesita.

La recuperación de vegetación, peces, aves y ahora la presencia confirmada de una nutria no significa que el río haya regresado mágicamente a un estado anterior a Madrid.

Significa algo probablemente más interesante: un ecosistema urbano muy alterado puede recuperar parte de sus funciones cuando se eliminan algunas de las presiones que lo impedían.

No es naturaleza virgen. Es naturaleza encontrando espacio dentro de una ciudad que durante mucho tiempo se esforzó bastante en dejarle poco.

Nutria europea junto al río Manzanares con vegetación y edificios históricos de Madrid al fondo
Recreación editorial del regreso de la nutria al Manzanares. La imagen no corresponde al ejemplar registrado por las cámaras municipales.
Un río que sigue aprendiendo

Durante siglos Madrid se rio del Manzanares por llevar poca agua. Después lo canalizó, lo represó, lo rodeó de carreteras y trató de convencerlo de que era otra cosa.

Ahora, entre arenas, juncos y puentes que todavía conservan todas esas capas de historia, una nutria ha vuelto a nadar por su cauce.

Puede que Quevedo tuviera razón y el Manzanares siga siendo un aprendiz de río. Lo curioso es que, cuatro siglos después, parece que quienes todavía estamos aprendiendo somos nosotros.

Documentación

Fuentes

Madrid Información · 8 de agosto de 2026

Un río pequeño puede contar una historia bastante grande.

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